Salvatore (El nombre de la Rosa)

El personaje de Salvatore de El nombre de la Rosa siempre me pareció interesante, y de alguna manera creo que las personas bilingües o multilingües nos podemos identificar hasta cierto punto con ese estado de fragmentación.
A continuación un fragmento del texto que refleja la singularidad del personaje y su relación con el habla.

«- Penitenciagite! Vide cuando draco venturus est a rodegarla el alma tuya! La mortz est super nos!  Ruega que vinga lo papa santo a liberar nos a malo de tutte las peccata! Ah, ah, vos pladse ista nigromancia de Domini Nostri Iesu Christi! Et mesmo jois m’es dols y placer m’es dolors… Cave il diablo! Semper m’aguaita en algún canto para adentarme las tobillas. Pero Salvatore non est insipiens! Bonum monasterium, et qui si magna et si ruega dominum nostum. Et il resto valet un figo secco. Et amen. No?
En el curso de mi narración tendré que referirme, y mucho, a esta criatura, y transcribir sus palabras. Confieso la gran dificultad que encuentro para hacerlo, porque ni puedo explicar ahora ni fui capaz de comprender entonces el tipo de lengua que utilizaba. No era latín, lengua que empleaban para comunicarse los hombres cultos de la abadía, pero tampoco era la lengua vulgar de aquellas tierras, ni ninguna otra que jamás escucharan mis oídos. El fragmento anterior, donde recojo (tal como las recuerdo) las primeras palabras que le oí decir, dan, creo, una pálida idea de su modo de hablar. Cuando más tarde me enteré de su azarosa vida y de los diferentes sitios en que había vivido, sin echar raíces en ninguno, comprendí que Salvatore hablaba todas las lenguas, y ninguna. O sea que se había inventado una lengua propia utilizando jirones de las lenguas con las que había estado en contacto… Y en cierta ocasión pensé que la suya no era la lengua adámica que había hablado la humanidad feliz, unida por una sola lengua, desde los orígenes del mundo hasta la Torre de Babel, ni tampoco la lengua babélica del primer día, cuando acababa de producirse la funesta división, sino precisamente la lengua de la confusión primitiva. Por lo demás, tampoco puedo decir que el habla de Salvatore fuese una lengua, porque toda lengua humana tiene reglas y cada término significa ad placitum una cosa, según una ley que no varía, porque el hombre no puede llamar al perro una vez perro y otra gato, ni pronunciar sonidos a los que el acuerdo de las gentes no haya atribuido un sentido definido, como sucedería si alguien pronunciase la palabra Kblitiriz. Sin embargo, bien que mal, tanto yo como los otros comprendíamos lo que Salvatore quería decir. Signo de que no hablaba una lengua sino todas, y ninguna correctamente, escogiendo las palabras unas veces aquí y otras allí. Advertí también, después, que podía nombrar una. cosa a veces en latín y a veces en provenzal, y comprendí que no inventaba sus oraciones sino que utilizaba los disiecta membra de otras oraciones que algún día había oído, según las situaciones y las cosas que quería expresar, como si sólo pudiese hablar de determinada comida valiéndose de las palabras que habían usado las personas con las que había comido eso, o expresar su alegría sólo con frases que había escuchado decir a personas alegres, estando él mismo en un momento de alegría. Era como si su habla correspondiese a su cara, compuesta con fragmentos de caras ajenas, o ciertos relicarios muy preciosos que observé en algunos sitios (si licet magnis componere parva, o las cosas diabólicas con las divinas), fabricados con los restos de otros objetos sagrados. Cuando lo vi por vez primera, Salvatore no me pareció diferente, tanto por su rostro como por su modo de hablar, de los seres mestizos, llenos de pelos y uñas, que acababa de contemplar en la portada. Más tarde comprendí que el hombre no carecía quizá  de buen corazón ni de ingenio. Y más tarde aun…»
(El nombre de la rosa, Umberto Eco)

2 comentarios

  1. Este personaje representa tambien un sindrome patogeno y no se mensiona la representacion del mismo , el cual seria interesante se calificara en los comentarios psiquiatricos. El autor debio estudiar el arquetipo al representarlo tan brillantemente y que hace mas dinamica la trama del claustro por dissocializacion de pasientes no diagnosticados por la primitiva medicina…

    1. Cuando estudiaba los trastornos del habla siempre me imaginaba a Salvatore cuando llegaba a la afasia de Wernicke, con su logorrea, sus neologismos, el reaccionar mas a la actitud de sus interlocutores que a sus palabras, el no parecer comprender lo que le ocurría en el juicio y en la ejecución de la sentencia…

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